No importa las veces que vea esta escena. Me sigue acojonando. Imaginate que aparece por la noche en tu ventana un amiguito de esos con los que cambiabas cromos. Un amiguito muerto. Flotando en el aire tras la ventana y tocando los cristales con sus uñitas muertas... chas, chas...!!! ¿No le invitas a pasar?